LISTADO DIVINOS ROLLOS
VOSOTROS SÓIS LA SAL DE LA TIERRA; PERO SI LA SAL SE DESVANECIERE, ¿CON QUÉ SERA SALADA? NO SIRVE MÁS PARA NADA, SINO PARA SER ECHADA FUERA Y HOLLADA POR LOS HOMBRES.-
Sí hijo divino; así es: esta parábola, significa el pensar en el bién general; simboliza todas las filosofías, que han sido producto, de la inteligencia humana; todo país; todo mundo; toda familia y todo individuo, necesita un guía; necesita ser guiado; pues nadie sabe a que atenerse; nadie sabe a donde vá, ni de donde viene; más, deberían saberlo; este divino saber, es la sal de toda vida eterna; pues es gustar del divino fruto de mis divinos Mandamientos; es glorificar la sal eterna, en cada acto de la vida pasajera; sin mi divina luz intelectual, nadie logra la verdadera sal, del fruto de la vida; nadie podrá jamás, conquistar, felicidad alguna; sí hijo divino; así es y así será en todas las infinitas vidas; del infinito universo expansivo pensante; nadie tiene una sal, que no sea mía; todo lo que la criatura prueba y gusta, de mí, ha salido; yo, lo he permitido; más, todo cuesta esfuerzo, según los mundos; a nadie se le dá la divina sal, si no es por sus propios méritos; por sus propias determinaciones; en su divino libre albedrío; nadie tiene derecho, a perturbar, las ideas de otro hijo; a no ser, que lo haga, con divino convencimiento, de que le traerá, una mayor felicidad; pues el divino término, la sal de la Tierra, es precisamente, el divino libre albedrío de la divina inocencia del espíritu; en divina búsqueda, del mejor estado de felicidad; que en la vida humana, se logra en medio de infinitas circunstancias; pues las divinas determinaciones, de cada uno; que prometió cumplir en los lejanos soles, son infinitas; es así, que a cada experiencia humana en particular, corresponde distinto gusto de sal de la vida; quiero decir, hijo divino, que cada espíritu, construye su propio cielo filosófico; pues todo espíritu, es divina energía pensante y eternamente expansiva y consecutiva, a sus propias acciones pensantes; la divina sal, lo constituye la transformación que experimenta la criatura, según sus acciones; pues a cada divino instante, hay transformación eterna; si la criatura cree, que siempre que ella es la misma, que jamás cambia; ni que jamás cambiará, se equivoca; pues, sin que ella, jamás lo haya notado, la sal de la vida, ha variado en grado infinito, su propio pensar; esto significa, que toda determinación, lleva una infinita intención; y toda intención lleva un divino gusto de sal; puede ser agria, ó puede ser dulce; todo depende, de como el espíritu, tome en divina cuenta, sus propias experiencias; la vida humana, vive influenciada en la ilusión; y casi siempre, no se dá cuenta de ello; pues, la ilusión, le hace acomodadizo; al punto tal, que gusta de la sal del orgullo; del abandono mental; se vé el espíritu, encerrado en sentimientos limitados; pues toda sal filosófica, que mi divino libre albedrío no ha dado al mundo, no es eterna; pues es de inspiración imperfecta; es humana; es una pasajera filosofía, frente a la eternidad del espíritu; todo espíritu, es también una divina sal pensante materializada; pues mi divina herencia, también la contiene; los padres solares de infinitas sabidurías, también la han heredado; no hay ser pensante, que no la posea; sí hijo divino; así es y así será por los siglos de los siglos; esto significa que de todas las sales de vida, sólo se eterniza aquélla que sólo ha cumplido con mi divina ley de amor; ninguna otra se perpetuará, ni tendrá descendencia en mi divina luz; pues escrito está, que no se puede servir a dos señores; no se puede servir a dos filosofías; pues mis divinos Mandamientos contienen la divina luz, de amor, para engrandecer a todo espíritu, en una sola y divina filosofía de amor universal; un divino Padre, no divide a sus hijos, con filosofías, que no representan, a la eternidad misma; por lo tanto, ninguna filosofía humana, logrará jamás unificar al mundo; pues todas sin excepción alguna, no se guían por mis divinas Sagradas Escrituras; todas ellas, descansan en la ambición humana; ninguna posee el divino comunismo de amor; ninguna ha logrado ni logrará, unificar a los espíritus del Señor; y todo aquello que divida a mi divino rebaño, no es árbol plantado por el divino Padre Jehova; y de raíz será arrancado; sí hijo divino; así es y así será por los siglos de los siglos; todos los ensayos de gobierno, no perdurarán; pues el hombre gobierna al hombre, y para el hombre; no gobierna en filosofía de amor; gobierna en maldita filosofía de explotación; gobierna amargando la sal de la vida, de mi divino rebaño; los tales, maldecirán mil veces haberlo hecho; pues sus recuerdos, serán maldecidos, por toda generación futura; serán recordados, como el peor azote que ha tenido el planeta Tierra; así lo quisieron los grandes del mundo; es el castigo que ellos mismos se buscaron; pues por voluntad propia, se alejaron de la divina humildad; se alejaron de mi divina luz; prefirieron la vida cómoda y mundana; la vida que no dá eternidad alguna; sólo compromete al espíritu con ella; pues todo el que no cumple con mi divina ley de amor, se limita él mismo; pues su cielo, deja de impulsarlo hacia la luz; desciende en el divino plan de creación; pues toda divina creación planetaria, representa una divina filosofía comunista entre infinitos querubínes, de la materia pensante; esta divina y sublime filosofía es la que produce la divina y eterna armonía que reina en el infinito universo expansivo pensante; ella es la suprema perfección de los mundos terrestres; ella representa los infinitos sueños y grandezas del divino libre albedrío; un divino y libre albedrío materializado; cuyo divino fruto son los colosales mundos, que vagan divinamente por el cosmos infinito; es la divina armonía de la exsistencia que se ha expandido; y sembrado de divinas perlas, los infinitos espacios vírgenes; esto significa que en todo el infinito, está un divino cultivo de divinas semillas galácticas; divino punto de partida, de los futuros planetas; pues, escrito está, que hay que ser pequeñito y humilde, para ser grande en el Reino de los Cielos; esto es tanto para las criaturas, como para los gigantescos mundos; mundos de pavorosos tamaños; en que la Tierra es diminuta, al lado de un granito de arena; pues en lejanas galáxias, la Tierra es tenida como una microscópica arena; en que le saben como vá a desaparecer del universo infinito; y saben también, que exsisten en este diminuto grano de arena, unos microbios con rudimentaria y primitiva inteligencia; me refiero hijo divino a los espíritus terrestres; pues en aquellos mundos, ya pasaron por los mundos de carne; en tiempos inmemoriales cuando aún no surgía ni la Tierra ni los actuales soles del universo infinito; sí hijo divino; te he leído una vez más, tu divina mente; es así; exsisten mundos de asombroso perfeccionamiento; y sin embargo, son violadores de mi divina palabra; son mundos rebeldes; que desafían mi divino poder; no saben en sí mismos, que sólo exsiste un sólo y eterno Creador; pues en estos mundos, adoran a otros dioses; a otras sabidurías solares; que son mis divinos hijos mayores; no son hijos primogénitos como tú, hijo divino; pues para serlo, hay que poseer la divina grandeza de la divina humildad; y tú, hijo divino, has sobrepasado yá, tu divina y propia escala; es decir que todo en tí es divinamente perfecto; esta divina perfección, se demuestra mandando a la misma naturaleza; se demuestra conversando con ella; pues la divina eternidad creadora, se entiende con uno de sus infinitos creadores; ó divinos constructores solares; que partiendo como un divino y humilde jardinero, llegó a ser un divino primogénito; entre infinitos más; pero que se asimilan a uno; pues cumplen divinas leyes solares; la divina perfección se comprende con la perfección; más aún; se reconocen mutua y divinamente; se reconocen el divino Padre con el divino hijo; pues, en ellos radica la divina intelectualidad viviente; la única que crea y creará infinitos universos; que llevan en sí mismos, la divina herencia creadora; es así que las moléculas de toda naturaleza, reconocen la sal de vida eterna en su propio Creador; pues exsisten infinitas clases de sal de vida filosófica; más, toda aquélla que se aparte un ápice de mi divina sal de amor, juzjada será; porque así les fué enseñado; tal es, la sal maldita de la secta vaticana; que confundió el divino trabajo universal, con la maldita y perpetua adoración material; es la misma maldita sal de los malditos dioses faraones; pues estos demonios quisieron perpetuarse en las malditas pirámides; y también en malditos ídolos; sí hijo divino; así es y así será por los siglos de los siglos; la divina sal filosófica de cada espíritu, será rigurosamente pesada en las divinas Balanzas Solares; pues sólo aquéllas que conservan la divina filosofía de niño, entrarán en mi divina morada; y serán entre los primeros, en ser divinamente resucitados; esto significa que todos ellos no repararon jamás, en los pasajeros dolores de la vida; que en todo, lo iluminaban con su alegría; ¡¡gloria eterna a ellos!! que poseen la infinita alegría del divino corderito; sí hijito; así es y así será por los siglos de los siglos; he visto hijo divino que infinitas muchedumbres de mis ángeles de luz, te rodean; y veo porque así lo he ordenado, muchedumbres de seres humanos que te siguen; son tantos, como jamás vieron ni jamás verán ojos humanos; sí divino Padre Jehova; me veo rodeado por infinitos seres angelicales; los veo dentro y fuera de hermosas naves plateadas; son de tamaños colosales; pues veo que una de ellas, oscurece la Tierra; sí hijo divino así es; es tu divina gloria; pues escrito está, que regresarías en gloria y majestad; pues al redimir un mundo más, recibes tu divino premio; es la divina gloria que con sudor y lágrimas te ganastes; sí hijo divino; así es y así será por siempre jamás; esto significa que todo cuesta en la eternidad; pues en mi divino mundo celeste, a todos se les asigna divinas misiones; nadie jamás constituye la excepción; ni nadie jamás lo constituirá; esto significa que todos serán divinamente recibidos en los Cielos, según la divina sal de divina vida pensante que su espíritu creó, en su unión con el cuerpo de carne; pues si todos los seres humanos, son probados, ello es precisamente la sal de la vida; pues sólo aquéllos que emanaron digna sal de amor, por sus semejantes, aquéllos son los primeros en ser divinamente premiados con la divina resurrección de la carne; pues mi divina añadidura es la eternidad misma; sí hijo divino; así es y así será por lo siglos de los siglos; la Santísima Trinidad está en todas partes; ella es divinamente expansiva, como lo son mis infinitos universos; pues no exsiste creación alguna, en que ella no esté; la Santísima Trinidad encierra en sí misma, todas las sales de todas las vidas; pues ella pasó por toda divina experiencia; ella, la Santísima Trinidad es la gloria del infinito; pues no hay gloria alguna, sin que ella no esté; es la divina intelectualidad viviente; pues del divino pensamiento crea los infinitos mundos del infinito universo material; y deja en ellos, la divina herencia; la divina sal; pues no hay vida, que no tenga divina experiencia; pues para ganar experiencia fué creada; pues escrito está, que sólo con el divino trabajo, se llega a mi divina morada; sí hijo divino; así es y así será por siempre jamás; la divina ley conque fué concebida la vida humana, salió de los soles Alfa y Omega; y todo lo creado por ellos, aún se expande; es decir se multiplica; pues, se acabará la Tierra, y el divino mandato de: hágase la luz, y la luz fué hecha, seguirá creando mundos y soles; la ciencia terrestre, nada sabe de como fué hecha la creación; sólo tú, hijo divino, lo sabes; escrito está que sólo un divino Hijo Primogénito, dá luz al mundo; pues para eso has venido de nuevo al mundo; no vienes a predicar; vienes a juzjar al mundo; pues a cada uno, lo que es del césar, del césar es; y lo que es de la divinidad, de la divinidad es; pues cada cual tiene su propia misión en la vida; el peligro mayor, consiste en engrandecerse más que el divino Padre; más, todo aquél que lo ha hecho, se lamenta de ello; pues violan las propias leyes, de sus propias eternidades espírituales; fué lo que les ocurrió a los malditos dioses solares faraónicos; se creyeron con más poder, que su propio Creador; pues sabían muchas ciencias; más, las convirtieron en rocas de egoísmo; pues sus propios espíritus se endurecieron; al extremo de esclavizar a sus hermanos de reencarnación terrestre; es por eso, que el divino Padre Jehova, los arrancó de raíz del planeta Tierra; pues de lo contrario, todos mis hijos terrestres, serían hoy en día, sus esclavos; más aún así, he permitido que el mundo disfrute de un libre albedrío; del cual saque sus propias experiencias; pues, no se ha cumplido con mi divina ley de amor; el mundo terrestre prueba y sigue probando, sales de vida, que no son leyes de amor; pues aún exsiste la maldita explotación del hombre por el hombre; aún queda maldita influencia faraónica; aún exsiste el maldito imperio de la fuerza; aún exsiste un grupo de demonios encarnados, que explotan el orgullo de mis hijos; aún exsiste el demonio del dinero que divide a mi divino rebaño; entre pobres y ricos; entre prepotentes y desposeídos; aún exsisten malditos ricos; que son los únicos causantes del dolor humano; pues alimentan la maldita filosofía de la ambición, basada en la explotación de sus hermanos; más, ninguno quedará; pues, cortados serán en tan maldita propagación, de una filosofía que jamás ha enseñado tu divino Padre Jehova; toda filosofía pensante trae consigo costumbres; estas costumbres se transmiten y se perpetúan de padre a hijo; y de generación en generación; hasta llegar al total olvido, de su propio Creador; esto es lo que he llamado, la perdición de mis hijos, por la ciencia del bién; pues la ciencia del bién, descansa en la maldita filosofía de la ambición de un grupo de demonios, llamados ricos del mundo; ellos son los verdugos económicos de mis hijos del honrado trabajo; y son los únicos responsables, del llorar y crujir de dientes, que le espera a la humanidad entera; por estos malditos se escribió un divino Juicio Final; pues nadie desea ser de la muerte; para que nadie sea de la muerte, es que dí, al mundo terrestre, mis divinas y Sagradas Escrituras; yo, el divino Padre Jehova, pregunto al mundo: ¿se ha cumplido con mi divina palabra? sé hijos terrestres, que la respuesta de vuestros espíritus, harán temblar de espanto y pavor, a los violadores de mi divina palabra; pues así como creo la vida, así también la quito; pues soy el divino autor de cuanto exsiste en los espacios infinitos; así es y así será por siempre jamás; yo pregunto a mis hijos: ¿exsiste el maldito escándalo en vuestro planeta Tierra? ¿alguna mujer se ha mostrado desnuda ante el mundo? ¿han escandalizado mis hijos, con modas que dan lugar a la murmuración? ¿han explotado a mis humildes hijos en todas las malditas formas de explotación? ¿se ha escandalizado al extremo de ruborizar a mis inocentes niños? si así ha sido, ¡¡pobres de vosotros!! pues escrito está que antes de ofender, aunque sea en forma microscópica, a uno de mis pequeños, es preferible no haber nacido; si tu vida, con maldita intención ha engañado a uno de mis hijos, más te vale no haber pedido vida planetaria, en los lejanos soles; sí hijos terrestres; así es y así será; por los siglos de los siglos; esto significa que ningún soberbio pasará; en justicia divina, sólo prevalecen, los humildes de corazón; pues son divinos frutos filosóficos de mis divinos Mandamientos; son mis divinos elegidos; que estando en iguales condiciones pasajeras en un mundo de filosofía explotadora; con respecto a los soberbios, fueron temerosos y respetuosos de mi divina palabra; que fué divinamente escrita, para probar a todo espíritu humano; en su tránsito por la vida de los planetas; nadie fué obligado a venir a los mundos planetarios; y si lo fué, es porque violó mi divina palabra en otros mundos; pues cada falta cometida por el espíritu, repercute en sí mismo; comprometiendo el futuro de su propia eternidad; pues según la falta cometida, así son sus propias condiciones de vida; pues, la divina perfección se logra con dolor y sudor, empezando por la propia imperfección; pues así fuimos todos; incluyendo al mismo divino Padre Jehova; pues, si no hubiera experimentado la divina imperfección, por la que pasan mis hijos, la ignoraría, y vuestro Padre eterno, no sería perfecto; más, lo hago por divina imposición; pues todo padre debe dar el más perfecto ejemplo a sus hijos; empezando por el supremo Padre, que todo lo puede; sí hijo divino; así es y así será por los siglos de los siglos; esto significa que por toda divina virtud ha pasado el divino Padre Jehova; creador de todas las vidas que pueblan el universo expansivo pensante; pues soy el todo sobre el todo; por lo tanto, ninguna criatura del infinito espacio, podrá sacarme en cara, que su divino Padre Jehova es imperfecto en algo, en su infinito saber y poder; dos divinos conceptos que son mis divinas perlas de mi divina cosecha intelectual; sin ellas, no exsistiría ninguna clase de vida; todo seguiría siendo tinieblas; sí hijo divino; te he leído tu divina mente una vez más; las tinieblas eran fluídos solares; es decir eran soles carentes de filosofía alguna; según la divina luz, que tu divino Padre Jehova, ha sembrado por los universos infinitos; las tinieblas solares, exsistieron y aún exsisten porque el eterno Padre así lo quiere; pues nada me inmuta; soy de antes de todo divino pensar; todas las cosas vistas y las imaginadas, salieron de mí; pues soy el único Padre de toda criatura; sí hijo divino; así es y así será por los siglos de los siglos; te diré hijo divino que las tinieblas poseen sus propias leyes; más, cuando violan la divina ley de amor, malditas son; la violación consiste en perturbar la divina paz espíritual de mis hijos; cada hijo de la luz, se ha trazado su propio y divino destino en los lejanos planetas; cuando se está en la Tierra, se sufre según como la divina mente sea influenciada por el espíritu; pues el espíritu se complace en la vida; y la mente determina; el primero se siente subyugado; el segundo es determinante; es decir que la mente se siente impulsada, a aceptar el gusto de la sal de vida, conque lo alimenta el propio espíritu; esto significa que entre mente y espíritu exsiste la eterna y sublime lucha de crear universos pensantes que llevan en su propio gérmen, la misma herencia; es decir nacen en los lejanos espacios, los mundos cuya filosofía salió de un ser pensante ya materializado en microscópica luz mental, de microscópico grado intelectual; lo que en el divino Padre Jehova es infinito y colosal, en mis hijitos es microscópico; en grado tal, que los que se creen colosales, son divinos microbios vivientes; pues escrito está, que hay que ser chiquitito y humilde para ser grande en el Reino de los Cielos; es por eso que escrito fué también; que del polvo eres y al polvo volverás; pues un colosal planeta, no es más que un granito de arena, que termina por desaparecer, ante mi divina dimensión; sí hijo divino; así es y así será por los siglos de los siglos; la divina justicia nace de los mismos pequeños; pues de cada acción cometida, se desprenden infinitos fluídos; que son a la vez de tinieblas y de luz; pues toda criatura pensante, es una divina parte del todo sobre el todo; y así será por toda eternidad; esto significa crear mundos y universos con divino conocimiento de causa; es llegar a ser también un sublime creador y divino constructor de universos filosóficos; al que irá eternidades más adelante, a proporcionarle la divina luz; constituyéndose con esto, en un divino Primogénito; pues con sus propios fluídos mentales, fué divinamente creado ese mundo; y no es solamente un mundo; sino que son infinitos; cuyas semillas galácticas, viajan por el espacio en divina forma expansiva; pues las ideas de cada criatura pensante, jamás cesa de propagarse en el infinito; creando con ellas mundos que pueden ser divinos paraísos, ó malditos infiernos; sí hijo divino; así es y así será por los siglos de los siglos; todo fruto filosófico salido del libre albedrío de todo espíritu, se expande hacia el infinito; sin que la criatura se dé cuenta de ello; sólo aquéllos que comprenden y estudian mi divina eternidad, dan un microscópico paso hacia su divina comprensión; sólo el que tiene fé avanza hacia ello; mis divinas Sagradas Escrituras conducen a ello; es la divina luz que guía a todo espíritu, hacia su propia meta galáctica; sin ellas no hay destino alguno; más, los que le dan las espaldas, se vuelven rocas espírituales; ellos mismos se ponen la condenación; pues con sus soberbias actitudes, sólo crean mundos y universos de incredulidad y soberbia; son productores de futuros infiernos; sí Hijo Primogénito; así es y así será por los siglos de los siglos; la sal de cada uno, se eterniza, como divina consecuencia, de la divina herencia Creadora; por lo tanto, la misma criatura es la constructora de sus propios destinos; en su pasajero paso por los infinitos planetas; es por eso que fué divinamente escrito: Cada uno se forja su propio cielo; ello es divino producto de sus propias ideas, en cielos que ya pasaron para el espíritu; en mundos que están y mundos que ya no están; sólo le queda al espíritu la experiencia vivida en esos mundos; y un vago recuerdo de ellos; el grado de recuerdo de haber vivido en otras galáxias, es divinamente proporcional al grado de intuición alcanzado por el espíritu en su divina evolución; todas las criaturas que pasan por los infinitos planetas, probando infinitas sales de vida, son todas criaturas que desean emular al propio Padre Creador; pues así lo quiere mi divino libre albedrío; ningún espíritu está en la vida material, por sólo querer estar; pues todo en mi divina creación tiene un objeto; tiene una meta; tiene un divino destino; todos mis espíritus, se han trazado un divino plan de divina perfección; son divinas promesas hechas al divino Padre Jehova; en los lejanos y colosales soles; mis divinas lumbreras solares, los esperan a cada divino instante; pues lo que se vé en los lejanos soles, es algo abismante; allí se entra y se sale; se ven mares de infinitos espíritus que parten a los lejanos planetas; todos llevan sublimes promesas; las escenas de divinas despedidas, que allí se ven, son tan emocionantes, que harían llorar a la humanidad entera; paralizarían los mundos en sus cotidianos quehaceres, si vieran las inauditas escenas solares; la humanidad terrrestre, es sólo una, de las infinitas y microscópicas humanidades salidas de los soles; allí nacieron y nacen todos los mundos que pueblan el universo expansivo pensante; nada de lo que exsiste y ha exsistido ha dejado de salir de mis divinas lumbreras solares; desde el divino instante en que el divino Padre Jehova dijo: Hágase la luz, y la divina luz fué hecha; fueron creados infinitos soles; sacados de las mismas tinieblas; esto ocurrió eternidades de tiempo material atrás; pues las divinas creaciones solares, se efectúan en el divino tiempo celeste; en que nadie envejece; pues allí se impone la divina pureza solar; la que todos poseen; pero que las mismas durezas y pruebas de la vida pasajera, la endurecen; la hacen desaparecer momentáneamente; pues, hasta la divina pureza, se ofrece pasar divinas pruebas; pues escrito está, que todo espíritu es probado en la vida planetaria; sí hijo divino; así es y así será por los siglos de los siglos; esto significa que todo el divino mecanismo del divino pensar de cada uno, pasa por una divina prueba terrestre; pues todo espíritu está divinamente saturado, de materia galáctica; por su tránsito en otros mundos; la divina cosecha de cada uno de ellos, es la divina intelectualidad viviente; es la única que sobrevive a todo; pues es la divina sal de las vidas pasadas en otros planetas; la sal de la vida, es la experiencia lograda por todo espíritu; y su total triunfo, está divinamente relacionado, con lo que el espíritu prometió cumplir, antes de desprenderse desde lejanos soles; pues toda exsistencia, tarde ó temprano rinde divina cuenta del tiempo empleado en los universos materiales; pues todo aquél que quiera ser como el Padre, deberá ser primero, pequeñito y humilde; pues así fué mi divino principio; sí hijo divino; así es y así será por los siglos de los siglos; tu divino Padre Jehova ha pasado por todo; pues he sido y soy el primer y único autor de lo que fuí y de lo que son ahora mis hijos; soy el divino autor de la primera herencia; la única y divina; la que sobrevive a todo lo imaginado; pues sin ella, nadie podría imaginar; esa divina ferencia son mis divinos espíritus pensantes; los que en infinitas cantidades, pueblan los infinitos planetas del infinito universo expansivo pensante; pues a medida que mis hijos crean ideas é imágenes, así van expandiendo sus propios universos; sus propios cielos; sus propias eternidades; sus propios destinos; sus propias jerarquías espírituales; sus propios destinos galácticos; sí hijo divino; así es y así será por los siglos de los siglos; por siempre jamás; la Santísima Trinidad solar, está en todo espíritu; los divinos soles, también fueron espíritus humanos; también fueron monitos, en colosales mundos que ya no están; pues exsistieron y aún exsisten de eternidades atrás; de antes que surgiera el planeta Tierra; pues la Tierra no es el único mundo habitado; pues mi divina eternidad, no se mide con las matemáticas terrestres; sólo se puede calcular, con la divina pureza del espíritu; mientras más puro es uno de mis hijos, más penetra en mi divina escencia; siendo tú, hijo divino, el primero en serlo; por eso, te es dado saberlo todo; eres el divino conocimiento viviente; pues siendo mi divino Primogénito, eres el divino Dios viviente; sólo las divinidades transforman los mundos; así ocurrió cuando reencarnastes en el divino Jesús de Nazareth; fuístes y lo eres, un divino Dios solar; pues todo primogénito es un divino sol de divina sabiduría; tu divina morada, son los lejanos soles; pues así fué divinamente escrito; tú lo dijistes hijo divino, cuando fuístes el salvador del pensamiento humano: A donde yo voy, ustedes no pueden ir; te referías hijo divino, a los lejanos soles Alfa Y Omega; sí hijo divino; así fué y así será por los siglos de los siglos; la divina sal de vida de todo ser pensante, está sujeta a los caprichos de los más vivos del mundo, los que engañan a mi divino rebaño, y todo aquél que se engrandezca ante el mundo olvidando mi divina palabra, lleva al mundo a las tinieblas; pues sólo el divino Creador sabe el futuro de cada uno de sus hijos; cada espíritu es un divino foco magnético-filosófico en divina acción; ocurre que multitudes de mis hijos se sienten atraídos por focos negativos en divina filosofía; esta atracción ha creado a los malditos tiranos que ha conocido el mundo; sólo las divinidades con sus divinas doctrinas, derriban a estos tiranos; pues toda idea humana, se siente sacudida ante la presencia de lo divino; todo tirano nada puede contra los divinos acontecimientos que sacuden a los mundos, en sus respectivas épocas; pues, toda revolución, nace de la eternidad misma del ser; nace del espíritu; nace de la parte que no perece del cuerpo humano; ninguna fuerza ó ley mundana, los vence; y si lo logra, es sólo transitoriamente; sí Hijo Primogénito; así es: Tal como te lo he puesto en tu divina mente; así se estremecerá el mundo, ante tu divina presencia; los honorables Dalai Lamas, tienen la divina gloria, de ser los primeros, de darte a conocer al mundo; y junto con la divina Revelación; la más sublime de todas; la que viene por siglos esperando la humanidad; se dará a conocer al mundo, tu divina Ciencia Celeste; pues escrito está, que por el divino fruto intelectual, se conoce el divino árbol de orígen; sí hijo divino; así es y así será por siempre jamás; una vez más, el mundo contemplará, lo que jamás imaginó; la divina transformación de un Hijo Primogénito, en un brillante sol de divina sabiduría, sí hijo divino; así es: Te convertirás progresivamente en una divina criatura solar; es decir, que una divina áurea dorada rodeará tu divino cuerpo; es la misma divina áurea que tuvistes, siendo Jesús de Nazareth en el pasado terrestre; sí hijo divino; sé que te ha sorprendido el fuerte temblor de tierra; ¿no te lo había divinamente anunciado? así es divino Padre Jehova; sé, que por tu divino poder, vendrán otros muchos más; sí hijo divino; así es: ello significa, que los divinos querubínes que gobiernan las moléculas de la Tierra, te reconocen como el divino Consolador prometido al mundo; ellos son los primeros en hacerlo; pues escrito está, que los pequeños y humildes, son los primeros en el Reino de los Cielos; sí hijito; así es: Todo humilde será ensalzado; y todo engrandecido humillado; pues así fué divinamente escrito; la divina ley de la creación, está en tí hijo divino; moverás la naturaleza terrestre; esto significa que no sólo los humildes y pequeños del mundo terrestre son los primeros ante su divino Creador; sino que también, infinitos y microscópicos seres; ellos siempre han acompañado a la criatura humana en su tránsito por el planeta; son divinas criaturas que entran y salen de la morada terrestre; algunos espíritus humanos los ven; y se maravillan de sus divinas leyes; y no comprenden que teniendo los divinos querubínes infinito poder, sean a la vez infinitos en humildad y dulzura; sí hijo divino; así es y así será por los siglos de los siglos; pues sus divinos poderes van desde la microscópica línea magnética solar, hasta llegar a ser deslumbrantes naves plateadas; las mismas que entran a la atmósfera terrestre; y que muchos incrédulos niegan; no saben estos soberbios, que están negando a su propio y divino gérmen de eternidad; pues las divinas naves plateadas, tuvieron también, un divino y humilde principio galáctico terrestre; es decir fueron también monitos de carne; ellos se iniciaron como divinos espíritus, en remotísimos y colosales mundos que ya no están; pues mi divina ley es infinita creación; jamás la Tierra será mi única creación; si así fuera, entonces mi divino poder no sería infinito; no estaría en todas partes; sí hijo divino; así es y así será por siempre jamás; esto significa que mi divina sal creadora y filosófica no dominaría en infinito amor; pues todo poder superior, llega a perdurar en el tiempo y el espacio, cuando es superior en amor sobre todas las demás filosofías pensantes; sí hijo divino; así es y así será por siempre jamás; pues ella representa la mejor y eterna garantía, para todas las demás; pues mi divina creación, no sólo se limita a la filosofía de un monito terrestre; sino que mi divino libre albedrío, permite que otras infinitas filosofías, de planetas infinitos, se multipliquen en grado tal, como sus propias mentes, sean capaces de crear; es por eso que cada criatura se forja su propio cielo; su propia futura morada; pues toda idea salida de las mentes de mis hijos, se materializa y se expande por el infinito; siendo cada uno de mis hijos, un futuro constructor de su propia eternidad; digo futuro, hijo divino, porque la criatura terrestre no sabe a ciencia cierta, cual fué su propio orígen; y sabiéndolo en la nueva y divina Revelación, no estará yá en tinieblas; sabrá espantado, que según el divino modelo de vida que llevó en la Tierra, así será su futura eternidad; sí hijo divino; así es; tal como lo leo en tu divina mente: El llorar y crujir de dientes es consecuencia de esto; pues te diré hijo divino, que contados son los hijos del rebaño terrestre, que se han guiado en la vida, por mis divinos Mandamientos; todos han violado mi divina ley de amor; aún en las más sencillas leyes del diario vivir; siendo una de ellas, el comer la carne de sus propios hermanos de divina y pasajera prueba de vida planetaria; pues todos son mis hijos, que han tenido un mismo instante de creación solar; y tienen por lo tanto, un mismo destino; nadie en mi divina creación, es menos ante mí; todos sin excepción alguna, tienen la misma meta de grandeza amorosa; quien diga lo contrario, se convierte en demonio; pues así estará construyéndose sus propio futuros infiernos; pues, escrito está que toda idea se materializa en las lejanas galáxias; y quien piense y obre contrario a mis divinas leyes de luz de amor, las rechaza; y sólo le queda el camino de las tinieblas filosóficas; pues con pensamientos egoístas, se está auto-construyéndose sus propios mundos; cuya filosofía los creó su propia mente; esto significa que la sal filosófica de mi divina luz, se desvaneció; y es despreciada por los hijos que se han guiado por mi divina luz; sí hijo divino; así es y así será por siempre jamás; el divino libre albedrío es el Alfa y la Omega de todo cuanto exsiste; si no exsistiese el divino libre albedrío, tampoco exsistiría el divino Mandamiento de hágase la luz; pues todo; absolutamente todo, ha salido de mi infinito poder celestial; esto significa que mi divina creación, es sólo comprendida, solamente cuando se es humilde; pues todo humilde de corazón posee potestad en los infinitos cielos; pues ninguna otra filosofía que no sea la divina humildad, entra en la divina eternidad; sí hijo divino; así es y así será por los siglos de los siglos; es por eso que ningún rico entrará jamás en mi divino reino; pues ellos se han construído yá, con su propia soberbia, infiernos materiales; donde impera la misma maldita filosofía, que nació de sus propias ideas; en su paso por la vida material; desde un microscópico planeta de monitos; llamado Tierra; y cuya filosofía espantaría a los mismos ángeles; pues los monitos terrestres, comen a sus propios hermanos y se explotan entre ellos; olvidando mis divinos Mandamientos; que por siglos y siglos le vienen enseñando a este rebelde monito, que sólo se alcanza la divina gloria, obedeciendo al divino Padre Jehova; que es preferible la muerte del cuerpo, antes que violar la más microscópica parte de la divina verdad; pues la fuerza incontenible de llegar a ser eterno en la Tierra, a nada se puede comparar; y sólo la divina verdad vivida por cada uno, se la dará; sí hijo divino; así es y así será por siempre jamás; esto significa que toda sal conque la criatura se hizo gustar por sus propias inclinaciones, es infinita en divina proporción; es decir que habiendo en la vida humana, dos fuerzas imperantes, el bién y el mal, el divino destino de toda criatura humana se reduce también a dos caminos en la divina eternidad; ó se ganó la luz ó se ganó sus propias tinieblas; esto significa, que no se puede servir a dos señores; ó se es de mi divina gloria, ó se es del maldito satanás; no exsisten otros destinos; sí hijo divino; así es y así será por siempre jamás; esta divina ley es de eternidades atrás; es de mucho antes de las infinitas tierras que hubieron primero que la actual Tierra, de monitos humanos; y es infinitamente de mucho antes, de los actuales soles; sí hijo divino; así es; tal como lo leo en tu divina mente: el bién y el mal, son de mucho antes de toda criatura de carne; pues mi divina creación es tan infinita, que infinitos universos de mundos de otras divinas creaciones, la desconocen; por lo tanto, mi divina creación que empezó con el divino: Hágase la luz, y la luz fué hecha, no es exclusiva de los mundos de la carne; ni lo será jamás; pues el divino Padre no tiene hijos exclusivos; pues mi divino poder creador no se detiene ante nada; todo lo he creado; y mi divino poder no se puede jamás calcular; sólo mis divinos é infinitos primogénitos pueden ver mi divina gloria; y todos mis hijos sin excepción alguna, llegan y llegarán a serlo; pues hasta el mismo espíritu rey, sucumbe ante mi divino poder amoroso-creador; pues satanás fué también creado en divino amor; fué también un divino ángel; que violó sus propias leyes de evolución; pasó y aún pasa por una cara y maldita experiencia; yo, tu divino Padre Jehova, le espero; espero que vuelva a la luz; a la que abandonó momentáneamente; y así se cumplirá una vez más, que toda sal que no sea del Padre Jehova, no perdura; y olvidada es por siempre jamás; pues, la maldita filosofía del mal, no la creó tu divino Padre Jehova; yo, tu divino Padre Jehova, permití su creación; pues nada, absolutamente nada, se hace sin mi divino permiso; este divino permiso, lo ignoran los demonios; pues estos malditos, sólo creen en ellos; es la maldita soberbia, salida de algunos libres albedríos, lo que constituye un demonio; toda dulzura, de mí ha salido; y todo demonio, tarde ó temprano vuelve a mi divina dulzura; el eterno Padre jamás pierde en su divina filosofía amorosa; sí hijo divino; así es y así será por siempre jamás; sé hijito que estás divinamente pensando en tus divinas pruebas espírituales; y sé que ya sabes que toda divina virtud, como lo es tu divino brote telepático, probado es; como probados son todos los espíritus que han pasado por la Tierra; tú, Hijo Primogénito, no necesitas ser probado; pues ya eres un divino Primogénito; pero escrito está, que todo grande debe dar divina prueba de humildad; debe hacerlo, para avergonzar, a los llamados grandes del mundo; es así que distes tu propia vida, en el pasado terrestre; fué para enseñarles a los grandes del materialismo romano, que mientras más grande y poderoso se es, más humilde se debe ser; pues a todo grande del mundo, mayores cuentas se le pedirá, en los altos de los cielos; por lo tanto, todo poder temporal, es una seria y delicada responsabilidad; quien, siendo grande en un mundo, y viola aunque sea, una microscópica parte de mis divinos Mandamientos, maldice en los lejanos soles, el haber nacido a la vida; pues toda criatura, es divina parte del todo sobre el todo; es la divina ley de creación eterna y expansiva; que no se detiene ante nada; y se vá amoldando, según las ideas y acciones que cada espíritu generó en la vida; es por eso que mi divina justicia espantará a los violadores de mi divina creación; sí hijo divino; así es y así será por siempre jamás.
Escribe: El Alfa y la Omega